Un sector que sigue avanzando y se recupera de la crisis

Un hito en el sector de puertas
Puertas Uniarte supera en tres años el concurso de acreedores

Sólo el año pasado, la provincia de Toledo sufría 123 concursos de acreedores, las antaño conocidas como suspensiones de pagos en las empresas. El alza en los últimos tiempos de estos procedimientos de insolvencia ha sido uno de los indicadores de la crisis. Y es que el proceso concursal ha sido para muchas compañías el inicio de un túnel, tutelado por los administradores nombrados por un Juzgado de lo Mercantil, del que normalmente no han logrado salir al establecerse  su liquidación por la imposibilidad de seguir con la actividad y a la vez afrontar sus deudas. Pocos negocios ven la luz al final del proceso. Por ello, reviste especial importancia el anuncio de una que lo consigue, y más en uno de los ramos industriales más castigados por la recesión. Se trata de Puertas Uniarte de Ocaña.
La compañía anunciará hoy oficialmente su salida del concurso de acreedores en que entró hace ya tres años. Seguro que sus explicaciones sobre cómo lo ha hecho serán un mensaje de esperanza para muchos empresarios. Y es que, en el ramo de puertas toledano, el único antecedente que se le parece es el de la quintanareña Puertas Dimara, aunque esta última salió de la quiebra gracias a su compra por otra compañía.
Uniarte ha culminado un duro camino en el que se combinaron sacrificios, como recortes de plantilla, con la apuesta por la exportación y la renovación de sus productos para ganar cuota de mercado. Era el mes de marzo de 2008, cuando contaba con una plantilla de 657 operarios, cuando la empresa ocañense anunciaba su primer expediente de regulación de empleo. Al mes siguiente se aprobaban los despidos de 110 personas.
Pero este ajuste tuvo que ir seguidos de otros según la caída de la construcción arrastraba a sectores proveedores como el de puertas. A comienzos de 2009, la compañía y los sindicatos UGT y CCOO pactaban una suspensión temporal para otros 180 trabajadores. Pero no era suficiente, y en noviembre se hacía oficial la solicitud de concurso ante el Juzgado de lo Mercantil de Toledo. La imposibilidad de refinanciar su deuda con los bancos y la caída de sus ventas de 719.103 puertas en 2006 a las 297.287 tres años después llevaba a Uniarte a tramitar el despido de 325 empleados, el 64 por ciento del plantel que le quedaba. Las protestas de los trabajadores, con huelgas y manifestaciones que se prolongaron durante dos meses, dejaron los despidos en 195. Sobrevivieron apenas 300 obreros en ese momento.
Al golpe económico pudo haberse sumado el reputacional tras un largo conflicto laboral, pero Uniarte empezaba a levantarse ya en 2010. Su departamento de I+D, presentaba un nuevo catalogo  con  una nueva serie de puertas de modernos diseños y de orientación ecológica. La compañía anunciaba la búsqueda de nuevos mercados en el exterior con nuevos acabados acordes a las últimas tendencias en decoración y con un precio muy competitivo orientado al mercado de la reforma.
Dos años después, la empresa conseguía con su nueva línea ECO asegurar un 25 por ciento de su producción, mientras aumentaba sus perspectivas internacionales sumando el mercado de Sudamérica al europeo. En ese momento, la plantilla quedaba estabilizada en unos 200 trabajadores directos y otros tantos indirectos.
Ya el pasado mes de julio, Puertas Uniarte anunciaba el principio del fin de su concurso. El 70 por ciento de sus acreedores aceptaban el plan de pagos propuesto por la empresa, lo que abría la vía para la retirada de la intervención judicial.shapeimage_15